El equipo más nuevo de la Fórmula 1 no está construido sobre la moda, la juventud ni la improvisación. La primera decisión clave de Cadillac fue apostar por la experiencia.
Y en el centro de esa decisión está Sergio Pérez, el piloto encargado de darle al Ferrari-powered Cadillac de 2026 su primera salida oficial en pista durante el shakedown en Silverstone. Un momento histórico del que vamos a hablar hoy.
UN REGRESO PLANEADO
Checo Pérez volverá a la Fórmula 1 en 2026, no como una historia nostálgica, sino como un regreso calculado, basado en el momento adecuado, la relevancia y la credibilidad. Tras su salida de Red Bull Racing, Pérez no corrió desesperadamente hacia otro asiento. No hubo reemplazo inmediato, ni campañas públicas para permanecer en la parrilla. En lugar de eso, se apartó, entrenó en privado y esperó un proyecto que realmente encaja con su experiencia y con su ambición.
Cadillac ofreció exactamente eso. Y es un ajuste perfecto. Con 36 años, Pérez no regresa como una solución temporal, sino como un pilar de estabilidad para un equipo que entra a la Fórmula 1 bajo condiciones complejas. No es un asiento de cortesía ni una reconstrucción de mitad de tabla. Es un rol de responsabilidad — y de confianza.
Esa confianza va más allá del rendimiento. Pérez es uno de los pilotos con mayor peso comercial en el deporte, con un grupo de fans enorme y muy leal, especialmente en Latinoamérica y el mercado de habla hispana. Internamente para Cadillac, ese alcance importa. Externamente, eso refuerza su imagen como un equipo verdaderamente global, no solo estadounidense.
Pero este movimiento no es solo visibilidad. Cadillac necesita algo más profundo.
¿POR QUÉ CADILLAC NECESITABA A PÉREZ?

Cadillac entra a la Fórmula 1 sin las ventajas que Audi tuvo con Sauber. No heredaron equipo, ni estructura previa, ni memoria operativa. Todo —desde el chasis hasta la operación de carrera— se construyó desde cero.
Su base técnica en Silverstone los ubica en el corazón de la ingeniería de la F1, mientras que el desarrollo aerodinámico se apoya en el túnel de viento de Toyota Cologne. Paralelamente, en Estados Unidos se expande su huella en instalaciones en Indiana y Carolina del Norte. Ferrari suministrará las unidades de potencia inicialmente, pero Cadillac fabricará muchos componentes clave por su cuenta.
Es una operación compleja y multi-sede, y ahí es donde un piloto con experiencia es vital.
Pérez aporta más que vueltas rápidas. Aporta disciplina de desarrollo, manejo de neumáticos y conocimiento real de cómo funcionan los equipos cuando las expectativas superan los resultados inmediatos. Ha trabajado en estructuras frágiles, bajo presión financiera y también en equipos campeones donde la dinámica interna es tan decisiva como la velocidad.
Para Cadillac, ese perfil es estratégico.
La dupla con Valtteri Bottas refuerza la misma idea. Juntos, forman una de las alineaciones más experimentadas de la parrilla en 2026. Experiencia primero. Juventud después. La estabilidad no puede esperar.
Su primer test en Silverstone fue discreto a propósito. Pérez tuvo el honor de conducir el Cadillac-Ferrari 2026 en su debut oficial durante el shakedown previo a la pretemporada.
El auto rodó en configuración inicial “A-spec”, en condiciones de frío y lluvia, con pocas vueltas y sin ocultar que se trataba de una versión básica del auto. Pérez completó las primeras vueltas validando sistemas, activando correctamente la unidad Ferrari y priorizando la recopilación de datos.
El año pasado el Checo Pérez bromeó diciendo que lo importante era que su cuello sobreviviera— asumimos que esta vez resistió aún mejor.
LO QUE ESTO SIGNIFICA PARA LA FÓRMULA

La entrada de Cadillac contrasta con otros fabricantes recientes en la Fórmula 1.
A diferencia de Audi, que compró su entrada, Cadillac soportó años de incertidumbre, resistencia regulatoria y una cuota de 450 millones antes de finalmente ser aprobada. Y a diferencia de otras alianzas que difuminan la línea entre la marca y la ingeniería, Cadillac se está posicionando como un constructor dispuesto a asumir su propia dirección técnica — y también sus consecuencias.
Esa distinción ha generado comparaciones dentro del paddock. Algunos cuestionan si otras asociaciones, como Ford con Red Bull, son verdaderamente técnicas o mayormente comerciales.
La disposición de Cadillac a invertir en instalaciones, personal y desarrollo a largo plazo de la unidad de potencia la ubica firmemente en la primera categoría.
Dentro de ese contexto, el rol de Pérez es clarísimo.
No es una despedida ni un show de redención. Es una alianza basada en necesidad mutua — Alguien plenamente consciente de todo lo que se pierde si llega a fallar.
Pérez no está para ganar podios inmediatos. Está para ayudar a construir un equipo sólido, carrera tras carrera, decisión tras decisión.
Con Valtteri Bottas a su lado, Cadillac suma una segunda referencia con la misma misión.
Muchos creen que Cadillac podría ser una de las sorpresas silenciosas de la temporada 2026 — motor Ferrari, Pérez al volante y una visión enfocada en progreso, no en titulares.
MIRANDO HACIA ADELANTE

Cadillac no se definirá en sus primeras carreras.
Ni tampoco el Checo Pérez.
Los primeros años serán de aprendizaje, credibilidad y evitando la inestabilidad — la base silenciosa de todo equipo duradero.
Será interesante comparar su evolución frente a sus rivales como Audi y frente a la alianza Ford-Red Bull durante 2026.
Y sin duda, los fans estarán felices de ver a Pérez “back in black” “de regreso vestido de negro” cuando el Gran Premio de Australia inaugure la temporada 2026 de Fórmula 1.
